Según están las cosas en el mundo cada vez más se hace necesario alzar nuestra voz en medio de las tantas que ya se alzan con la esperanza de que la palabra pueda iluminar algún pedacito de la oscuridad en la que ya se encuentra sumida esta sociedad global que no cesa de exhibir el sufrimiento y la injusticia como la orden del día. Propongo que afinemos las sensibilidades y nos lancemos a la captura de aquella información que merezca ser atendida con el fin de contribuir a la creación de una sana conciencia colectiva que contribuya a mejorar este milagro que se llama vida. Los eventos actuales son nuestra materia prima. El aprovechamiento y transformación de esa materia en algo útil para la convivencia en el planeta será nuestra responsabilidad. ¡Ánimos a mil! Querida estudiante lo que tengas que decir ya no tiene por qué llevárselo el viento. Que quede escrito en este democrático medio y que tu palabra sea un aporte solidario para con los que ya luchan en la dura guerra contra tanto oscurantismo.
Las palabras no se las lleva el viento
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